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Remates en cubierta TPO: petos, sumideros y juntas de dilatación bien resueltos

Los remates de una cubierta TPO son donde se juega la partida. La lámina en campo abierto, extendida sobre una superficie limpia y soldada por aire caliente, casi nunca falla: es una membrana homogénea sin puntos débiles. Las filtraciones aparecen, con muy pocas excepciones, en los encuentros: el borde con el peto, la boca del sumidero, el paso de una tubería, la junta de dilatación del edificio.

Después de casi treinta años reparando cubiertas industriales en Barcelona, la estadística que manejamos internamente es contundente: la enorme mayoría de las intervenciones de urgencia que atendemos no son por rotura de la lámina, sino por un detalle constructivo mal ejecutado o mal mantenido. Vamos a repasar los tres críticos.

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1. El encuentro con el peto

Es el remate más frecuente y el que más se subestima. La lámina no puede terminar simplemente apoyada contra el muro: tiene que subir, quedar mecánicamente sujeta y estar protegida por arriba de la entrada de agua.

Altura mínima de subida

La referencia habitual en cubierta plana es una elevación de al menos 15 cm sobre el nivel de acabado, y de 20 cm o más cuando hay grava, cubierta ajardinada o zonas donde el agua puede acumularse antes de evacuar. En Barcelona, con episodios de lluvia intensa concentrada en pocos minutos, quedarse corto en esta cota es uno de los errores que más caro sale: la cubierta se comporta bien todo el año y falla justo el día de la tormenta.

Cómo se remata arriba

Tres opciones válidas, de más a menos recomendable:

  • Coronación completa del peto con la propia lámina o con chapa de TPO laminado, cubriendo toda la parte superior y bajando por la cara exterior. Es la solución más duradera.
  • Perfil de remate metálico anclado al muro, con la lámina fijada bajo él y sellado superior. Requiere revisar el sellado periódicamente.
  • Roza en el muro con introducción de la lámina y sellado. Es la que más mantenimiento pide y la que primero da problemas en muros de fábrica antigua.

En todos los casos, entre la lámina vertical y el muro se coloca una fijación mecánica lineal (perfil o platina) por encima de la cota de agua. No basta con la adherencia: el viento genera succiones importantes en el perímetro y ahí es donde despega.

2. Sumideros: el punto que se olvida hasta que rebosa

Un sumidero mal resuelto anula toda la cubierta. Los criterios que aplicamos:

  • Rebaje del soporte alrededor de la boca. El sumidero debe quedar en el punto más bajo, con una zona rebajada o con pendiente reforzada en los últimos metros. Un sumidero al mismo nivel que el resto no evacua: retiene.
  • Pieza prefabricada de TPO soldada, con faldón que se solapa por debajo de la lámina de campo y se suelda en todo su perímetro. Nunca resuelto con masilla o con sellado por encima.
  • Distancia a paramentos. Conviene separar la boca al menos medio metro de cualquier peto o murete, para que la pieza de remate y la lámina puedan soldarse cómodamente sin pliegues.
  • Rejilla o paragravillas siempre. Sin ella, hojas y sedimento tapan la boca en el primer otoño.
  • Rebosaderos de seguridad en el peto, a una cota ligeramente por encima del nivel normal de evacuación. Si el sumidero se atasca, el agua sale por ahí en lugar de acumularse y cargar la estructura. En cubiertas grandes esto no es un extra, es seguridad estructural.

Una referencia orientativa de dimensionado, que siempre debe verificarse con el cálculo según el CTE DB-HS 5 y la zona pluviométrica concreta:

Superficie de cubierta en proyección Número mínimo de sumideros Comentario
Hasta 100 m² 2 Nunca uno solo: si se atasca, no hay salida
100 – 200 m² 3 Más rebosaderos perimetrales
Más de 200 m² Uno cada 150 m² aprox. Repartidos según faldones y pendientes

3. Juntas de dilatación

Una nave de 60 metros de longitud se mueve. La estructura dilata y contrae con el ciclo térmico, y si la cubierta no acompaña ese movimiento, la lámina trabaja a tracción hasta que algo cede, normalmente una soldadura.

La junta se resuelve con un fuelle de lámina: la membrana no cruza plana sobre el hueco, sino que se le da holgura suficiente para absorber el desplazamiento previsto en ambos sentidos. Debajo se coloca un cordón compresible o un tubo de espuma que da forma al fuelle sin restringirlo. Cuando el movimiento esperado es importante, se eleva la junta sobre dos muretes o perfiles enfrentados y el fuelle se resuelve por encima del nivel de agua, que es la solución más segura.

El error clásico: soldar la lámina tensa de un lado a otro y confiar en la elasticidad del material. El TPO es flexible, pero no elástico indefinidamente, y un ciclo diario durante años acaba fatigando el punto de menor sección.

Pasos de instalación y elementos singulares

Tuberías, antenas, soportes de climatización, cables. La regla es la misma para todos: manguito prefabricado soldado, elevación mínima de 15 cm y remate superior con abrazadera y sellado. Nunca una perforación resuelta solo químicamente. Y cuando hay varios elementos juntos, es preferible agruparlos sobre una bancada única elevada que perforar la membrana seis veces.

Todo esto forma parte de lo que revisamos en cualquier inspección previa; puedes ver más detalles del sistema en nuestras preguntas frecuentes sobre cubiertas TPO.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si un remate está bien ejecutado sin ser técnico?

Tres comprobaciones al alcance de cualquiera: que la lámina suba claramente por el peto y no termine a ras de suelo; que los sumideros tengan rejilla y estén en un punto visiblemente más bajo; y que no se vea masilla como elemento principal en ningún encuentro. La masilla es complemento, no solución.

¿Cada cuánto hay que revisar los remates?

Recomendamos una revisión al año, preferiblemente a final de verano, antes de las lluvias de otoño, y una limpieza de sumideros después de la caída de hoja. En cubiertas con mucho tránsito de mantenimiento, dos veces al año.

¿Se puede reparar un remate defectuoso sin rehacer la cubierta entera?

Casi siempre sí. Una de las ventajas del TPO es que se puede soldar sobre material antiguo previa limpieza y activación de la superficie, así que un peto o un sumidero se resuelven de forma localizada sin tocar el resto del paño.

¿Qué pasa si el peto es de fábrica antigua y está degradado?

Entonces el problema no es el remate sino el soporte. Antes de subir la lámina hay que sanear y regularizar el peto; anclar sobre un muro que se disgrega garantiza que el remate se suelte en pocos años.

Lo comprobamos en tu cubierta

Si tienes filtraciones recurrentes y no aparecen en el campo de la lámina, casi seguro están en un remate. Subimos, lo localizamos y te decimos qué hace falta, sin vendernos una obra completa cuando basta con resolver un punto. Puedes contactar con nosotros y lo vemos.

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