La correcta ejecución de una cubierta TPO es un factor determinante para garantizar su durabilidad, estanqueidad y buen comportamiento a lo largo del tiempo. Por este motivo, cada proyecto se aborda con un enfoque técnico riguroso, adaptando el sistema de impermeabilización a las características específicas de la cubierta.
Las instalaciones se realizan mediante soldadura por aire caliente, un procedimiento que permite unir las láminas TPO de forma continua, segura y homogénea. Se presta especial atención a cada solape, perímetro, encuentro y punto singular, ya que estos elementos son clave para asegurar la continuidad del sistema impermeabilizante y evitar filtraciones.
Durante la ejecución de los trabajos se emplean materiales certificados, compatibles entre sí y adecuados al tipo de soporte existente. Asimismo, se aplican los criterios técnicos establecidos por los fabricantes, siguiendo sus recomendaciones de instalación y las exigencias de la normativa vigente.
Este método de trabajo permite obtener cubiertas TPO fiables, bien ejecutadas y con un comportamiento estable frente a la intemperie, el envejecimiento y las solicitaciones propias del uso de la cubierta.
El precio de una cubierta TPO depende de factores como la superficie, el soporte existente, el sistema de fijación y la complejidad de la obra.
Se trata de una inversión que destaca por su durabilidad, eficiencia y menor necesidad de mantenimiento, lo que repercute positivamente en el coste total a lo largo del tiempo.